El Hijo de Dios. Medida del verdadero humanismo.

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«Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus caprichos. Nosotros, en cambio, tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el hombre verdadero. Él es la medida del verdadero humanismo. Una fe madura no sigue las olas de la moda ni la última novedad; una fe madura está profundamente enraizada en la amistad con Cristo. Esta amistad nos abre a todo lo que es bueno y nos da el criterio para discernir entre lo verdadero y lo falso». 1

«Hoy en día, con frecuencia se confunde la libertad con la facultad de decidir de modo totalmente autónomo, al margen de Dios y de la verdad. (…) Una libertad que no se fundamenta en la verdad de lo que el hombre es se destruye a sí misma. El hombre no se crea a sí mismo; recibe su existencia de Dios. Su libertad sólo es verdadera si reconoce sus propios límites y se abre a la verdad del Creador». 2

Para el pensamiento contemporáneo, la libertad suele entenderse como la ausencia de vínculos, de normas externas o de verdades absolutas. Se piensa que el hombre es más libre cuanto menos atado está a una verdad.

El Cardenal Ratzinger advirtió que esta autonomía total es un engaño. Si no existe una verdad objetiva que nos guíe, el único criterio que queda es el propio yo, sus caprichos y sus instintos. Al final, el hombre no se vuelve libre, sino esclavo de las modas ideológicas, de las corrientes de opinión y del poder del más fuerte. Una libertad sin verdad desemboca en una tiranía de lo efímero, donde no existe la verdad absoluta que es la que germina en la libertad individual de cada ser humano como expresión de su dignidad recibida de Creador; una dictadura del relativismo que arrastra paulatinamente de todas las dimensiones de la vida del hombre.


1 Joseph Ratzinger. Homilía en la Santa Misa Pro Eligendo Romano Pontifice. Basílica de San Pedro, 18 de abril de 2005. (Esta homilía fue pronunciada justo antes del cónclave en el que fue elegido Papa).


2 Benedicto XVI. Discurso en el encuentro de oración con los jóvenes en la explanada de Marienfeld. XX Jornada Mundial de la Juventud, Colonia (Alemania), 20 de agosto de 2005.

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